La historia del Carnaval de Badajoz no es extensa en el tiempo pero sí rica en matices. Aparecen referencias a la fiesta en Badajoz en el siglo XVIII
. La historia se renueva y en el último cuarto del siglo XIX se asientan las bases de lo que será esta fiesta en los primeros años del siglo XX y hasta el comienzo de la Guerra Civil y la prohibición sin paliativos de 1937: bailes de salón, ambiente callejero, disfraz, bromas,… el Carnaval reflejará lo que ocurre en la sociedad: diferencia de clases sociales y cada clase sabrá con que tipo de carnaval deberá divertirse y, en el caso de ir, en qué salón social podrá bailar en su ambiente: el Casino, el Liceo de Artesanos, el Centro Obrero, más tarde el Teatro López de Ayala. También, en esa época, son conocidas las comparsas, murgas, gitanas o estudiantinas que tomaban las calles de forma, a veces, incontrolada con sus estridentes canciones y bromas.
El 3 de febrero de 1937, Franco prohíbe el Carnaval y, en Badajoz, al menos públicamente, no se volverá a celebrar hasta 1981, cuando un grupo de ciudadanos más o menos anónimos decide recuperar una fiesta tan propia, tan relacionada con la forma de ser de los badajocenses: abiertos, participativos, alegres, entusiastas. El intento de golpe de Es
tado del 23F sólo consiguió retrasar las fechas pero no apagar los ánimos por retomar una tradición que tanto había arraigado en Badajoz. Desde 1981 hasta hoy, murgas, coros, comparsas, muchas han sido los que han ido haciendo grande el Carnaval de Badajoz. Las instituciones, desde el primer momento, apoyaron la idea y los diferentes pregoneros (los escritores Juan José Poblador, Manuel Martínez Mediero y Manuel Pacheco, los humoristas Gomaespuma, Tip y Coll, Mari Carmen y sus muñecos y Mariano Mariano, el actor Juan Luís Galiardo, los periodistas Carlos Herrera, Martín Benítez, José Carlos Duque, Ángel Luís López o Teresiano Rodríguez Núñez, los locutores de radio Julián Mojedano y Manuel Pérez, los cantantes Carlos Cano, Miguel Bosé o Tam Tam Go, el televisivo Antonio Hidalgo o el torero Antonio Ferrera) le han dado lustre y proyección. El Carnaval de Badajoz en la actualidad no tiene nada que ver con el Carnaval de antes porque hoy es la calle quien manda y el disfraz quien le acompaña. Hay bromas, mucha diversión, ironía a raudales en las canciones, cinco días sin descanso, es otra cosa, diferente, muy diferente, al de antaño, pero sigue siendo Carnaval, la fiesta de Badajoz
Juan Manuel Cardoso

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